¿Ante qué se defiende Santa María de Ostula?

¿Ante qué se defiende Santa María de Ostula?

 

“Ante el violento despojo a manos de ricos ganaderos […] decidimos organizarnos y luchar. En nuestra exigencia porque se respete el territorio ancestral de nuestra comunidad, hemos sufrido de la represión que inició el día 26 de julio de 2008, cuando fue violentamente asesinado el comunero Diego Ramírez Domínguez, quien estaba a cargo de la Comisión por la Defensa de los Bienes Comunales. Ante tanta injusticia […] debimos reorganizar nuestra policía comunitaria y conformamos nuestra Guardia Comunal, con el objetivo de proteger a nuestros comuneros y territorio de los ataques con armas de alto poder por parte de grupos paramilitares.”

Así inicia la compartición que los comuneros nahuas de Ostula realizaron durante la Cátedra Tata Juan Chávez Alonso, organizada por el EZLN y el Congreso Nacional Indígena (CNI) en agosto de 2013. Hasta Chiapas llegó la Comisión para la Defensa de los Bienes Comunales de Santa María de Ostula, municipio de Aquila, Michoacán, para denunciar y solicitar la solidaridad de pueblos, organizaciones y movimientos sociales frente al acoso de que son objeto, toda vez que decidieron rebelarse y autodefenderse frente a las injusticias e incapacidades del Estado mexicano.

La comunidad de Ostula posee un territorio de más de 19000 has, una enorme extensión de tierra que va de la costa hasta la sierra michoacana. Como pueblo indígena, tiene sistemas normativos internos, su gobierno está conformado por tres autoridades principales: la Asamblea Comunal, que es la autoridad suprema, toma todas las decisiones que afectan directamente a la comunidad; el Comisariado de Bienes Comunales, encargado de asuntos agrarios, es elegido en asamblea; así como un Consejo de Ancianos, formado por los residentes mayores de edad y con cierta autoridad moral.

Las sistemáticas agresiones contra la comunidad de Ostula no han cesado desde que en junio de 2009, cientos de comuneros nahuas recuperaron 1300 hectáreas de tierras, las cuales se encontraban invadidas desde hace más de 40 años por terratenientes ricos. También en 2009, los habitantes de la comunidad de Ostula decidieron impulsar un proceso organizativo que les permitiera ejercer su autonomía y la autodefensa indígena, esto a través de la reconstitución de su policía comunitaria tradicional y con la formación de una Guardia Comunal que actualmente protege los territorios recuperados.

Además, en ese mismo año, llegó a Aquila la empresa Ternium, para explotar la mina de hierro ubicada en la zona, arrebatando tierras a la comunidad de Ostula.

Desde entonces, amenazas, hostigamiento y agresiones han sido la respuesta del Estado mexicano mediante grupos paramilitares, además de la violencia generalizada del crimen organizado y el constante acoso de la empresa minera Ternium; amén de procesos legales e institucionales viciados y burocratizados. Hasta mayo de este año, se contaban 32 asesinatos y 6 desapariciones forzadas; demandas infundadas y órdenes de aprehensión contra líderes de la policía comunitaria, además de atentados contra Cemeí Verdía, comandante de la Policía Comunitaria de Ostula y coordinador de las autodefensas del municipio de Aquila.

En contexto, Michoacán es reconocido internacionalmente por el surgimiento y consolidación de los grupos de autodefensas en aras de proteger sus territorios, sus pueblos, sus propiedades, incluso sus vidas. No puede ignorarse que Michoacán atravesó una fuerte crisis política y de justicia, de la cual no ha terminado de emerger, esta se acrecentó luego de la efímera y atropellada gestión de Fausto Vallejo, cuyo evento más memorable es la aparición en redes sociales de videos donde el hijo del gobernador se encontraba departiendo con un líder del cártel del narcotráfico local; luego vino Alfredo Castillo, quien tuvo tan honroso desempeño como Comisionado para la Seguridad de Michoacán, que fue premiado con la titularidad de la CONADE.

En el marco del desarme de las autodefensas michoacanas impulsado por el gobierno de Enrique Peña Nieto, la comunidad de Ostula fue desarmada, quienes entonces aseguraron fuertemente algo que ya rondaba en la opinión pública: la detención de las autodefensas es continuación de la estrategia de desarme y desarticulación de las policías comunitarias, guardias comunales y grupos de autodefensa de la región Costa Sierra.

El domingo antes de ir a dormir, llegaba la noticia de que un comando de seguridad, conformado por miembros de la Policía Federal Preventiva, la Marina y el ejército -al que recientemente Peña Nieto presentó en Francia como protector de la patria- había disparado contra los comuneros de Ostula, asesinando a un menor de 12 años, hiriendo de gravedad a una niña de 6 y a otras 5 personas, con el objetivo de llevarse detenido al líder de autodefensas, Cemeí Verdía.

Históricamente, el ejército mexicano y las fuerzas armadas se han dedicado a labores de contrainsurgencia, con la plena intención de callar y aplacar a los pueblos que han decidido oponerse a este fallido estado de derecho. No es casualidad su participación en sucesos tan tristes y deleznables como Tlatlaya, Ayotzinapa, Apatzingán y otros tantos cuyos nombres no han sobresalido mediáticamente. El ejército mexicano es, hoy por hoy, el artífice de la sistemática violación a los derechos humanos que recorre al país de punta a punta, que no respeta género, posición económica, ideología política, y por supuesto tampoco edades. Hoy, no más que nunca, sino igual que todos los días desde que Felipe Calderón abrió la caja de pandora al declarar la guerra al narcotráfico, resulta indispensable continuar exigiendo justicia por los abusos de poder de las fuerzas armadas y de seguridad.

Ostula es uno más de los pueblos indígenas de este país que se enfrentan al gobierno mexicano y sus grupos paramilitares en la lucha por su territorio, al crimen organizado por haberse atrevido a oponérseles y al poderoso capital de la explotación minera. Ostula es la clara prueba de que el gobierno priista manda y el pueblo se calla. Ostula es también la prueba de que este gobierno resuelve los problemas que le son incómodos a balas, sangre y fuego, encierro, destierro o entierro. Ostula es, para Peña Nieto, un estandarte más ante gobiernos y empresarios extranjeros de que la lucha por el control político la va ganando su gobierno, que sus privilegios nunca han estado ni estarán en riesgo, y que, por tanto, todos los millonarios megaproyectos transnacionales impulsados en territorio mexicano están seguros. Ostula no es sino un botón más del desprecio que el actual gobierno federal siente hacia los derechos humanos, hacia las comunidades indígenas, hacia los pueblos en resistencia, hacia la población mexicana en general, y que se traduce en reformas estructurales, políticas de despojo, políticas de exterminio.

La oposición que no es fingida, que no es simulada, no es tolerable. Y será abatida. En contrapunto, Ostula afirma que defenderá su territorio hasta donde sea necesario.

 

Cuando está de por medio la seguridad del Estado, no hay constituciones ni leyes que valgan una chingada.

-Miguel Nazar haro

 

Para profundizar:

http://bit.ly/1Iptalf

http://bit.ly/1g2OPTS

http://bit.ly/1gRbVNr