Discurso y protocolo.

Discurso y protocolo.

Típico del folklore presidencial, típico de las formas institucionales y del quehacer político mediador. Se entregó el premio nacional de la juventud. En el marco de una sociedad temerosa y dolida por sus jóvenes.
Se pronunciaron palabras típicas de los discursos en los que se dicen muchas cosas, que se está trabajando, que la juventud es importante y el motor del país. Todo en un amplio espectro banal en el que entre líneas se lee, que están trabajando para que todo siga igual. La conformidad del régimen, la solides del sistema y el silencio de la población. En el contexto de violencia, persecución, criminalización de la protesta, en el discurso presidencial se alentó a los jóvenes a no ser sumisos sino parte activa de la transformación del país.

Como miembro de esta juventud me pregunto. ¿A qué tipo de actividades que trasformen el país se refiere? De qué forma ha pretendido generar líneas de comunicación con la juventud, de inclusión y participación para los jóvenes. No es secreto que las redes sociales, usadas principalmente por jóvenes, están llenas de críticas, rechazos, insultos y pensamientos que niegan respaldar el gobierno peñista y la dirección que lleva el país.

La historia nos recuerda una y otra vez que la juventud de este país ha sido perseguida, señalada, violentada y reprimida. ¿Qué políticas públicas son las que se afirma, servirán para el desarrollo de la juventud en México? Mientras en el discurso peñista se decía que las reformas y políticas públicas están diseñadas para beneficiar a la juventud, en Oaxaca los jóvenes citados al evento de conmemoración del día de la juventud, aprovechaban el espacio para hacer un llamado y decir que la juventud necesita ser incluida en las políticas públicas que se diseñan. Que los problemas de discriminación, desigualdad, violencia y falta de oportunidades siguen sin ser cabalmente atendidos en ningún nivel de gobierno. Al seguir leyendo notas sobre el día, sobre los premios y los discursos comienzo a sentir un poco de tristeza. La insensibilidad de las palabras oficiales, la incoherencia de los actos y la reflexión de indagar y cuestionarme, ¿cuántos jóvenes son conscientes de esto?

Sin oportunidades laborales dignas, sin espacios para continuar estudiando, muchos jóvenes terminan enrolados en grupos delictivos y de crimen organizado. Muchos otros luchan continuamente por hacerse de un lugar en espacios que les permitan cumplir sus metas, otros más luchan dignamente por trasgredir el orden, por reordenar las piezas y posibilitar a sus semejantes un México mejor. Estos jóvenes, incómodos, molestos para los gobiernos son a los que hoy seguimos velando y por los que el gobierno y las autoridades no dan cuenta así como los responsables siguen sin aparecer.

Existe otro gran porcentaje que es indiferente a esto, que se entera de las notas pero no hace más, que busca una y otra vez la forma de acceder a su propia satisfacción. Un empleo medianamente pagado, una chela el viernes, una peli, un faje, los zapatos que mejor me van, los tenis que usa un alguien; podría seguir enumerando las tantas “preocupaciones” que se escuchan en el transporte público, en el andar de los espacios. En las mismas universidades. Por lo tanto hago cuenta de que la complejidad de nuestro tiempo y las diversas y variadas formas de ser joven, impiden ser pesados con un juicio valorativo, sin embargo, ante la realidad nacional, mundial y personal ser irresponsables con nosotros, con nuestro semejante y nuestro entorno es imperdonable.

Recuerdo una de las razones por las que en algún momento decidí acercarme a la docencia. En un nivel complicado como el de la secundaria. Recuerdo con alegría el saber que dejé una huella en mis estudiantes al decirles, una y otra vez que cuestionaran todo, que no tomaran las cosas como son sin ejercer un proceso crítico. Que buscaran ir más allá de lo que se les ofrecía. Recuerdo también sus inconformidades y sus rabietas por las situaciones que vivían. El ligero espectro de inocencia que les quedaba y que se transformaba en seriedad para con ellos y sus compañeros.

Queda mucho por hacer para que el día de la juventud trascienda de un evento protocolario, queda mucho por escuchar de la juventud para que tenga una presencia digna en la agenda pública y en la representación política. Y entre todo lo que queda pendiente, pensarnos, reflexionarnos y sabernos parte de esta juventud es un inicio que comparto con ustedes.