Economía para mexicanos atemorizados en 5 (o 10) minutos.

Economía para mexicanos atemorizados en 5 (o 10) minutos.

“¡El dólar está carísimo! ¡Maldita devaluación!” Esto escuché hace unos días mientras viajaba en el tren. Quien profería dicha expresión era una joven de unos 20 años, vestida formalmente y que al final siguió comentando cosas sobre su trabajo; sin embargo aquella frase me dejó pensando ¿de verdad la gente cree que estamos viviendo una devaluación? ¿Qué entienden por devaluación?

No hace mucho se leía en redes sociales sobre el tema de la crisis griega, y los conceptos que manejaban con respecto a crisis, deuda, políticas monetarias y demás, eran muy vagos e incluso errados; pareciera entonces que tenemos una muy carente cultura sobre lo económico y lo financiero, a tal grado que hay gente que confunde a los economistas con ecónomos (a quienes el DRAE define como personas que administran los bienes de una diócesis). Esto sucede por diversos motivos. México tiene serios problemas en materia de educación en todos los niveles, se lee poco y además los medios han dado pie a que abunde la desinformación y datos poco claros.

Resulta pues, a mi juicio, necesario de que las personas entiendan bajo qué sistema se mueve el dinero; dinero que ellos generan, perciben, gastan, dinero que nunca deja de circular pese a que parezca que las economías se estancan y todo se junta en enormes bóvedas dónde los ricos y poderosos acopian sus arcas.

Entendamos esto, actualmente México no es Grecia, ni de cerca, sí también tenemos ruinas pero no son las de Atenas ni mucho menos. No debemos entrar en pánico frente a las subidas del dólar ni hacer alusiones político-electorales a este respecto, ni el Gobierno Federal fijó el tipo de cambio ni tampoco lo hizo el Banco de México. Ellos no tienen ningún control sobre las divisas, el control lo tiene el mercado y en cualquier momento puede subir más, o se puede caer, y además es importante recalcar el hecho de que esto está pasando en prácticamente todos los países que se están depreciando contra el dólar.

¿Dólar caro es igual a devaluación?
En absoluto, nuestra moneda se encuentra depreciada (o subvalorada), y una depreciación no es lo mismo que una devaluación.

En realidad México no está tan mal macroeconómicamente hablando, tiene bajos niveles de inflación (de hecho hace unos meses atravesamos por una deflación, es decir, una baja en los precios), la moneda no se ha depreciado tanto frente al aumento del dólar como otras monedas (el peso mexicano cayó 9.8% por ciento frente al dólar, cuando el real brasileño cayó un 23.8%, el euro un 10.9%, el peso colombiano 17.58% y un caso particular es el del yen japonés que cayó un 3.3% aunque su moneda es más débil que el peso mexicano) y las reservas nacionales casi han llegado a alcanzar sus máximos históricos en fechas recientes.

Tomando eso en cuenta y entendiendo que no estamos en crisis vamos a entender por qué pierde o gana valor una moneda. De entrada lo esencial es saber que la moneda es un activo inestable. En el pensamiento colectivo, cuando algo tiene un precio bajo, se considera que es el momento idóneo para ser adquirido. Sin embargo no se compra algo que se está desbarrancando a menos que se esté especulando y eso puede acarrear pérdidas, algo similar pasa con las monedas, adquirir divisas cuando su precio es bajo no siempre es buena idea, en general nadie quiere comprar una moneda que aparenta ser débil por lo tanto si una moneda se deja de comprar, es decir baja la demanda, el precio baja, y no necesariamente se refiere al tema de que haya perdido su valor intrínseco. Por el contrario, cuando el mundo cree que una moneda está fuerte se quiere poseer esa moneda, cosa que pasó con el dólar estadounidense y que al momento ha acarreado que esta moneda tenga un precio más alto que el peso mexicano y tengamos la paridad actual que a ojos de muchos resulta aterradora.

A finales de abril de este año, el Banco de México aseveró que el peso se encontraba subvaluado, en gran parte, por el hecho de que los inversionistas se habían enfocado las expectativas que causaba el aumento de las tasas de interés en EEUU, más que en el otros factores como la capacidad productiva en México y su economía en general. El tan anunciado aumento de las tasas de interés en el vecino del norte y el endurecimiento de sus políticas monetarias definitivamente harán cambios dentro de la economía mundial a corto y mediano plazo.

En este punto mucha gente asocia inversión con extracción (o incluso saqueo de recursos). Sin embargo el punto de la inversión no es sólo a nivel extractivo sino de inyección de capital a las industrias que se encuentran en territorio nacional; Industrias Ford anunció a principios de año una inversión de 2,500 MDD, por poner un ejemplo, y es precisamente por el precio del dólar que resulta atractivo, empero está el tema de las tasas de interés, el asunto es que si la Fed (Reserva Federal estadounidense) sube sus tasas y México no lo hace, puede haber una importante fuga de capitales.

Por otro lado una moneda fuerte no es la solución, de hecho es un problema más grave aún para la economía, aquí en México no lo hemos experimentado, pero una moneda demasiado fuerte significa que lo hecho en México sería caro y por lo tanto nuestras exportaciones caerían y nuestras importaciones se incrementarían ya que obviamente todos queremos comprar lo más barato, eso provocaría estancamiento en las industrias, desempleo (sí, más) y finalmente crisis, ahora sí, recrudecida.

Aunque, este es un tema complejo. El problema con México está en temas de gestión del gasto y función pública (corrupción) así como de las políticas nacionales de distribución del ingreso.

Mi propuesta es que si México quiere despuntar económicamente deberá ser a través del desarrollo de tecnologías y de industrias nacionales en todas las escalas, en el momento que empiece a suplir esas piezas importadas por piezas de manufactura nacional, en ese momento lograremos la estabilidad y competitividad que necesitamos, y por supuesto factores externos como la volatilidad en el mercado cambiario, las variaciones de los precios del petróleo o los aumentos en las tasas de interés pegaran menos al tipo de cambio pues habrá menos volumen de dólares en el mercado, en este punto recordemos que México importa más de lo que exporta y eso por eso que estás variaciones afectan el bolsillo de muchos consumidores.

Ahora sólo nos queda esperar, que como indican las estadísticas, el dólar alcance incluso los 17 pesos, pero no es una tragedia griega ni una comedia siquiera. En uno o dos meses todas las divisas se fortalecerán, o en su defecto se ajustarán, cuando la Fed por fin suba las tasas de interés y la economía mundial se estabilice luego de los descalabros de la Zona Euro y chino respectivamente. Aunque por supuesto hay que tener cuidado con esto; siguen en la mira temas como el de la deuda nacional (su monto está establecido en dólares) y el mal momento que está atravesando el petróleo a nivel internacional.

Mientras tanto cada que vuelvan a escuchar a alguien que grita espantado “¡devaluación!”, tranquilícenle y díganle que la última devaluación fue en 1994 y que, aunque el partido en el gobierno sea el mismo que entonces, sólo estamos pasando por una depreciación de la moneda; no nos permitamos ser objeto de vericuetos electorales y mejor exijámosle a nuestros representantes mejores políticas de transparencia y una mayor apoyo a la creación de nuevas y mejores industrias nacionales.